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¿Tú crees que me fijaría en ti?

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A estas alturas de la vida, resulta hasta tonto querer establecer criterios para definir lo bello, en especial cuando se trata de personas. Si, sabemos que los cánones para delimitar lo estético son construcciones sociales que dependen de la coyuntura y de las manifestaciones culturales de cada lugar, eso es innegable. Sabemos también que, por las condiciones históricas, los latinoamericanos hemos sido educados para tener como referente de belleza los rasgos arios y caucásicos, pensamos que cuanto más “gringa” es la persona más bella es; cabellos de oro fino, ojos color cielo, piel de leche son como los rasgos que inconscientemente asumimos como la cumbre de la belleza.

Dadas estas condiciones históricas existe un aparato social generador de ideología que oprime a las mujeres en cuanto a su apariencia, pero ojo también hay un aparato que oprime a la comunidad homosexual, ¡oh si mujeres! En esto no están solas, a los homosexuales la sociedad también les ha creado estereotipos y expectativas que debemos cumplir para satisfacer a sus imaginarios sociales, y a diferencia de ustedes y el mundo femenino, en este caso pocas veces se cuestiona esto, es muy difícil gritar justicia y aceptación y ser escuchado cuando se está dentro de un clóset, ¡oh si! Esto es #LoQueCallanLosMaricones.

Siempre puedes darle gusto a la sociedad y tratar de llenar el estereotipo de “gay”, que este puede ser dos formas, o bien tienes que ser el amigo afeminado que se viste de colores, suelta pluma, habla como una chica resfriada y fresa, sabe de moda, le gustan los musicales y es decorador de interiores, o bien tienes que ser el gay super fitness, musculoso, sacado de una propaganda de boxers de Calvin Klein, gastar toda tu plata en mil cirugías y atragantarte de hormonas. Solo tenemos estos dos escenarios para ser un “gay aceptable” en el imaginario social, y en ambos escenarios se nos demanda ser hermosos, bellos, glamorosos, combinados, y perfumados.
Aquí suceden dos cosas muy interesantes con el tema de la belleza y lo que significa en la mente de la gente el factor estético. Cuando una mujer es hermosa automáticamente se cree que tiene una libido por encima de lo normal, como si ser atractiva para los otros instantáneamente te hiciera abrir las piernas incansablemente, como si el deseo que los otros sienten por ti, transformará inmediatamente tu personalidad otorgándote una cachondez extra por encima de las mujeres “feas”. Como si ser bella te hiciera una caliente incontrolable porque tienes más posibilidades de acostarte que una mujer no tan atractiva, y es exactamente lo mismo lo que sucede con la comunidad homosexual y su relación la sociedad.

Como solo tienes dos opciones, o ser hermoso nivel escultura griega, o ser hermoso nivel Foucault, no te queda de otra que pues ser hermoso, ya sea que tu belleza venga de un bisturí, maquillaje, implantes de cabello y músculos de silicona, o venga de lo glamoroso que suelen ser los afeminados y lo culta que puede ser su conversación, se piensa exactamente igual, si eres hermoso automáticamente eres un cachondo imparable que le va a dar a todo lo que tenga pulso y calor.

Y aquí hay una tercera variable que hay que considerar en todo ese drama de televisa con la belleza y el deseo sexual, y es la actitud de los machos alfa lomo de plata que abundan en nuestra sociedad. Estos machirulos hechos a los progres en algunos casos en otros no, son los que deciden que tan cachonda es una mujer en proporción a su belleza, y los que dicen cosas tipo “Yo todo bien con los gays, mientras no me vengan a joder a mí, todo bien”
«“¿Quién se creen que son? Que cantidad de autoestima (o estupidez) tienen que tener para decir cosas como esas, en plan “yo soy esta deliciosa criatura hecha por Dios, soy un vaso de chela fría en un día de sol, nadie se me resiste, de este cuerpo todos quieren, y vos gay que te ves tan bien pero no quiero aceptarlo cuidado me estés deseando sexualmente, porque seguro vos eres un cachondo y no te vas a aguantar»

O sea, que bien por la autoestima de los hombres hetero, bravo por ellos, pero como se dijo antes, la belleza no tiene forma, si algo la belleza es el reflejo de tus prejuiciosos, será bello aquello que refleje la educación eurocéntrica y retrógrada que tuviste, entonces no es que yo te voy a desear y te voy a sodomizar hombre hetero a la primera que te descuides, sino que por escasos segundos tu instinto pudo más que tu formación cuadrada, y tu deseaste hacerme eso, tu quisiste blandir tu miembro en medio de la carne de mis gluteos y vaciar tus más profundos deseos dentro de mi cuerpo, pero por escasos segundos, y no hay miedo más grande que enfrentar nuestros deseos, mirar lo que nos gusta muchas veces asusta, y para defenderte sueltas una frase tan pelotuda como: “mientras no me jodan a mí, todo bien”, como si mágicamente al tocarte con mi pito de padrino mágico “puto” te hiciera un señor homosexual (bueno eso si puede pasar, hay mucha gente de clóset, pero eso es otro tema para otra nota)

Los homosexuales y ramas afines son tan variados como los heteros: son gordos, pelones, blancos, negros, chinos, altos, bajos, blancos, indios, tullidos, incapacitados, enfermos, sanos, con hijos, solteros, con una libido muy alta o sin libido en lo absoluto, igual que los heteros, y también son abogados, doctores, fiscales, y bomberos, no solo somos modelos o modistos, y ese el gran problema, queremos creer que los homosexuales son criaturas mundanas, incapaces de controlar su apetito sexual sin sentido de la decencia, sidosos y drogadictos, y nos cuesta aceptar que existen personas con preferencias sexuales alternas en cargos de poder y de un comportamiento intachable porque eso rompería ese imaginario que nos han creado del mundo gay, y es el que tenemos que cuestionar y destruir

Hermano, amigo, brother hetero, compañero de clóset, cada vez que dices “todo bien mientras no se metan conmigo”, no solo estas aceptando que tú puedes ser deseado por un homosexual, ser su tipo, sino que tuviste un deseo sexual primero antes de soltar esa frase, y tienes miedo a que si se consuma te guste. Con esta frase no creas una distancia, sino que te hundes más en el pozo de tus prejuicios, miedos y deseos.

Dices que no te meterías conmigo, no, créeme, yo no me metería contigo, hetero o no, no hay nada más feo que un hombre inseguro.

Bicéfala
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